Odette Morales Baltra y su opción de Rechazo: «Ni el odio ni la funa me intimidan»

Odette Morales Baltra y su opción de Rechazo: «Ni el odio ni la funa me intimidan»

La asesora pedagógica en educación continua, Odette Morales Baltra, hija del emblemático líder comunista y exministra de Salvador Allende, Mireya Baltra, causó sensación al declarar su opción por el Rechazo en un video. Fue miembro del JJCC, pero renunció después de la invasión soviética de Afganistán. Hoy forma parte de Los Amarillos. «Tal vez yo era la voz de mucha gente silenciosa», dice. Eso sí, advierte que no hablará de su familia.


-¿Qué lo motivó a hacer público su cargo?

-Tengo un gran apego a la democracia, soy y he sido de izquierda, creo que la elaboración de una constitución es un proceso democrático profundo que requiere una gran responsabilidad. Yo asumo la mía como ciudadano y porque estamos en democracia. Me parece que es un gran valor poder expresar todo lo que uno realmente quiere.

– ¿En qué se basó su decisión?

-Escucha, leí absolutamente todo el texto. Antes incluso de votar apruebo en el plebiscito de entrada, leo la Constitución de Lagos, porque digamos que ya no es la Constitución de Pinochet, hay que tener razón en lo que se dice. Creo que sé lo más importante que debería cambiarse en el texto actual. Pero, sin embargo, esta propuesta que nos hacen los ex convencionalistas no me representa por muchas razones y por eso he hecho pública mi opinión. Como cualquier ciudadano.

¿Qué crees que es lo más discutible?

-Hay un libro muy bonito de Isabel Allende, que se llama «Mi país inventado», y da la impresión de que esta propuesta también es exactamente eso: un país inventado por grupos extremos de los que no sé a dónde va, que está poniendo en riesgo nuestra cohesión social, quien está poniendo en peligro las instituciones que han sido el pilar fundamental de nuestra democracia, como la justicia, el poder legislativo… Y en esta vorágine de cosas que quedaron entonces plasmadas en el texto de la propuesta, está lo que para mí es fundamental, todo lo que está ligado a la plurinacionalidad, ya que de este concepto se derivan muchas cosas. Hay varias capas de la población, no sólo los indígenas, que han sido y son víctimas de discriminación y abandono. Su reconocimiento me parece importante, pero de ahí a otorgar un trato específico por categorías, ser de origen étnico, es lo más aberrante que he leído y que va en contra de mis principios.

-Algunos sostienen que es necesario dar a los pueblos indígenas una igualdad real, que no sea sólo en el papel. ¿Está de acuerdo?

– Obvio. ¡Pero la igualdad es para todos los componentes de la sociedad! A los ancianos, a los niños, a las mujeres, a las personas que han sido violadas por tener una orientación sexual diferente. Y para ello existen políticas públicas y leyes que sancionan estos abusos y discriminaciones.

Pero cuando hay un trato diferenciado en la Constitución que se da en base a la etnia o la raza, ¿en qué país estamos? El fascismo asesinado por eso. Por la carrera. Chile no es eso, tampoco es la izquierda. Chile debe ser un país abierto, democrático, igualitario y moderno. Y creo firmemente en el poder del mestizaje, de la diversidad, para el desarrollo cultural, social y económico de un país.

Hay muchas cosas en la Constitución actual que hay que cambiar, pero no en esta perspectiva de dar un trato especial a territorios o etnias, que a la larga (porque una constitución debe durar 30 o 40 años) creará nuevos discriminación, nuevas desigualdades, vamos a vivir en un conflicto permanente y vamos a tener que empezar de nuevo.

-¿Te costó tomar esta decisión, viniendo de una familia emblemática de izquierda?

-No. Tengo unos valores éticos y morales impecables en mi vida. Vivo fuera de mi amado país desde hace casi treinta años. La libertad de expresión es un derecho. Y tengo el deber cívico de defender mis opiniones. Chile está muy dividido, se ha perdido la cohesión social, el país está polarizado. Pero el debate no se da con argumentos, sino con una ideología y con mucho odio. Lo que entrego son argumentos. No es algo que imaginé, es mi pensamiento, el resultado de la opinión que hice mientras leía el texto. Tampoco tienen que tratarnos como ignorantes que van a votar Rechazo. Votamos informados. Hoy, debemos defender sin descanso, si hay dos opciones, con cuál de ellas nos sentimos más representados. Rechazo. Tengo muchas otras razones para hacerlo.

-¿Por ejemplo?

-La coexistencia de justicias paralelas. No entiendo cómo un juez va a tener que dar su veredicto sobre un crimen con perspectiva de género o transcultural.

La ley debe ser igual para todos, porque eso precisamente garantiza que no habrá más abusos. Por supuesto, debemos modernizar nuestro país, las instituciones, los partidos políticos, para que sean útiles en una democracia, para que los ciudadanos vuelvan a creer en sus instituciones y sus reglas. De lo contrario, estamos equivocados, estamos perdidos.

Ni el odio, ni las mentiras, ni el gusto que te dan en las redes sociales, me intimidarán. Soy una mujer libre, profundamente de izquierda, demócrata. Y no tengo miedo.

Su video causó polémica en las redes sociales. ¿Como paso?

-No sé cómo pasó en las redes sociales, hace mucho que dejé Facebook, no tengo Instagram, nada. Este video fue algo espontáneo y se lo reenvié a algunos de mis contactos, y de ahí llegó a las redes, no sé quién lo puso; luego se volvió viral.

-¿Se arrepiente de la reacción que provocó en ciertos sectores?

-No me arrepiento. Porque lo que dije ahí, en dos minutos, lo interpretó mucha gente. Soy de Los Amarillos para Chile, allí encontré un espacio de gente democrática, sabia, muy informada. Un espacio donde poder expresar colectivamente mis ideas. Como mujer, como Odette, asumo mi libertad para decidir dónde me siento bien, y nadie tiene derecho a culparme o llamarme traidora.

Las redes sociales son muy violentas, pero no tengo ni odio ni miedo. Al contrario, recibí un profundo apoyo de cariño, cariño. Y tal vez fui, y lo digo sin pretensiones, la voz del silencioso que no tenía voz. Los mensajes que recibí son gracias por interpretar a muchas personas que no sabían cómo decirlo. Por ese lado me considero feliz, feliz, porque mi deber como ciudadano de haber expresado lo que siento, ha servido para que otros también asuman su propia opción el 4 de septiembre.

-En Twitter se publicaron sentencias muy duras al parecer por parte de su hermano.

-Eso no me interesa. Tengo la conciencia tranquila, en paz, conforme a mis valores. Con esto me siento protegida y blindada contra tanto odio y mentiras.

¿Has pensado en tu madre?

-Mucho y siempre. Pero lo dejo, es privado… Lo importante es que ningún ciudadano se sienta intimidado por pensar diferente. Este es el sentido de esta controversia. Soy un ciudadano informado, que tiene un gran amor por este país. Y sobre todo por la democracia. No tengo ni odio ni miedo; Estoy protegido porque tengo la conciencia limpia y tranquila.


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